
Cuando compartimos algo en redes, no siempre sabemos quién lo está viendo o guardando.
Muchas veces, sin darnos cuenta, dejamos visible nuestra información para extraños: ubicación, fotos, amistades, o publicaciones personales.
Configurar bien tu privacidad no es ser antisocial. Es poner límites saludables, como cerrar la puerta de tu casa cuando salís.