
Las redes sociales son como una vidriera: lo que mostramos puede decir mucho de nosotros, incluso más de lo que imaginamos.
Un perfil mal configurado o muy expuesto puede atraer perfiles falsos, estafas o personas con malas intenciones.
Armar tu perfil con cuidado no es exagerado: es una forma de cuidarte y decidir quién accede a tu mundo digital.